martes, 2 de octubre de 2012


Cuando pierdes a alguien





la mayoría de la gente llora o bebe o se encierra en su casa o todo lo contrario. Por eso creo que yo en ese aspecto soy diferente. Cuando lo asimilo, cuando me digo "Ya está. Se acabó." no actúo de forma diferente, no hago nada. No siento tristeza, ni dolor, ni impotencia. Sencillamente no siento nada. No es como si se me hubiera roto el corazón, es como si se hubiera esfumado de repente, como si hubiera dejado de existir desde ese momento. Simplemente todo deja de tener importancia. Me quedo quieta sin ninguna expresión en la cara. Y sigo haciendo las mismas cosas de la misma manera. Solo que frío o calor no importa, luz y oscuridad es lo mismo y no escucho ni ruido ni silencio. En mi interior no hay nada más que vacío, ni lágrimas, ni ganas de romper cosas ni de cambiar o de hacer todo lo posible porque todo vuelva a ser como antes. No dejo de comer, ni de dormir, simplemente dejo de tener hambre y de soñar. Ya no hay un componente subjetivo en nada, mi pensamiento complejo se transforma transmitiendo solo información sin sentimientos "Hoy es lunes." "El autobús pasa a las cuatro." "Huele a lluvia." "Después hay prácticas." Nada cambia en absoluto, tan solo pierde el sentido, el interés y todas las emociones que hayan podido contener alguna vez. Como si tan solo me hubiera transformado en un robot humanoide.

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