No sé quién es
pero tengo celos de ella. Sí, de la mujer que conocerás un día. De la sonrisa inocente de la que te enamorarás. De su rostro porque será hermosa, sin duda. Tengo envidia de la mirada traviesa que te hipnotizará. Tengo envidia de la sedosa melena que acariciarás cada madrugada hasta dormirte. Tengo envidia de la piel que recorrerás con tus dedos. Tengo envidia de los labios que podrán robarte un beso cuando quieran. Envidio la ropa que le irás quitando poco a poco. ¡Sí, me da envidia ella entera! Me da envidia su sentido del humor y su curiosa inteligencia. Me da envidia su encanto por conquistarte. Me da envidia esa dulzura que lucharás por proteger del mundo.
Hasta sus suspiros me dan envidia, porque compartirá el mismo aire que tú; durmiendo junto a ti en tu cama, rodeada por tus brazos mientras ella pasa las yemas de sus dedos sutilmente por tu espalda, ambos desnudos, con los ojos cerrados y su boca a apenas dos milímetros de la tuya, le susurrarás un "te quiero" medio dormido y ella sonreirá aunque tú no te des cuenta.
Y eso me da envidia. Y la detesto, y la admiro, y deseo ser ella y también quiero que desaparezca. Porque es tal y como solemos hacer tú y yo en estos buenos tiempos. En estos tiempos que trato de atrapar con mis manos y hacerlos eternos. Y en realidad tan solo deseo que si tienes que dejarme y volver a enamorarte, sea de nuevo de mí.

0 comentarios:
Publicar un comentario